Tabaquismo

El tabaquismo es una enfermedad crónica, adictiva y recidivante -tiende a reaparecer-. De hecho, la Organización Mundial de la Salud – OMS – la clasifica como un trastorno mental y del comportamiento, remarcando así la idea más actual de concebir el tabaquismo como enfermedad y no simplemente como un mal hábito.
El tabaco es una planta solanácea originaria de América que crece a temperaturas que oscilan entre los 12 y 18ºC. Una de sus principales características es su gran adaptabilidad al medio en el que se cultiva. El cultivo de tabaco está muy extendido en todo el mundo, siendo China, Brasil, India y Estados Unidos los países con mayor producción. La hoja de la planta del tabaco es sometida a un proceso de fermentación, curación y desecación. Después de ello es manipulada para obtener las labores mediante las cuales es consumido.
El tabaquismo es una enfermedad adictiva, crónica y recurrente, que en el 80% de los casos se inicia antes de los 18 años de edad y que se mantiene merced a la dependencia que produce la nicotina y cuyas principales manifestaciones clínicas son: trastornos cardiovasculares, trastornos respiratorios y aparición de tumores en diversas localizaciones. Tiene una alta prevalencia que varía en los diferentes países de acuerdo a criterios sociales, económicos y culturales. El tabaquismo es la principal causa de mortalidad prematura y evitable, en los países desarrollados. La OMS estima que al año mueren 4.9 millones de personas como consecuencia del tabaco, y se prevé que si continúan las tendencias de consumo actuales, en el año 2030 se producirán 10 millones de muertes, que ocurrirá en los individuos que fuman actualmente. En los países desarrollados el tabaco causa el 35 % de las muertes en los varones de edad media y más de una quinta parte en la vejez. En las mujeres aún no se ha alcanzado el máximo de la epidemia del tabaco, mientras que en los varones la mortalidad atribuible comienza a disminuir en los últimos años.
Es bien conocido que el consumo de tabaco se asocia a más de 25 enfermedades, siendo el responsable del 90 % de la patología tumoral, del 75% de los procesos clasificados como bronquitis crónica o enfisema y del 25% de los síndromes coronarios agudos. De todas las enfermedades crónicas (hipertensión arterial, diabetes mellitus, hipercolesterolemia, etc.) el tabaquismo es la que produce mayor morbi-mortalidad. Aproximadamente el 33% de las enfermedades cardiovasculares se atribuyen directamente al consumo del tabaco. Entre éstas cabe destacar: cardiopatía isquémica, enfermedad cerebro-vascular, enfermedad vascular periférica, aneurisma de aorta, etc. El CO del humo del tabaco es el principal responsable de estos procesos. Esta sustancia es capaz de unirse a la hemoglobina sanguínea y producir carboxihemoglobina. (HbCO). La HbCO altera las células endoteliales de la capa intima de la pared vascular produciendo necrosis de las mismas. Dicha necrosis lleva a que aparezcan calcificaciones y depósito de colesterol. En consecuencia se producen placas de ateroma. Los sujetos fumadores tienen en sus arterias un número de placas de ateroma considerablemente mayor que el que tienen los sujetos no fumadores. Es por ello, que en aquellos las enfermedades cardiovasculares que comentábamos antes aparecen con mayor frecuencia.
El alquitran y las nitrosaminas son las sustancias responsables de que la patología tumoral aparezca con mayor frecuencia entre los fumadores. Estas sustancias alteran los genes celulares bien inhibiendo a los genes supresores tumorales o bien acelerando la división celular atípica. Incluso pueden manifestarse como sustancias que al unirse con otras las dotan de la capacidad suficiente para convertirlas en sustancias carcinogenéticas. Las sustancias oxidantes entre las que destacan los radicales tóxicos del oxígeno son las principales causantes de los procesos de afectación bronquial. Todas las enfermedades respiratorias sufren empeoramiento de su pronóstico como consecuencia del consumo de tabaco, pero algunas de ellas, están directamente causadas por el tabaco. Entre estas merece especial mención la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La EPOC está causada en el 80-85% de los casos como consecuencia del consumo del tabaco. El tratamiento que debe recibir cualquier fumador que quiera realizar un serio esfuerzo por dejar de fumar incluye una combinación de tratamiento farmacológico para aliviar la dependencia que el sujeto tiene por la nicotina y asesoramiento psicológico para combatir la adicción que el fumador tiene por el consumo inhalado de tabaco.
TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS DE PRIMERA LÍNEA: La Terapia Sustituiva con Nicotina (TSN) (en forma de parches, chicles y comprimidos), Bupropión y Vareniclina son los tres tratamientos farmacológicos de primera línea que han demostrado evidencia científica suficiente La adicción a la nicotina se produce cuando se necesita la nicotina y no se puede dejar de usarla. La nicotina es la sustancia química del tabaco que hace difícil dejar de fumar. La nicotina produce efectos placenteros en el cerebro, pero estos efectos son temporales.
¿Cuáles son las causas del tabaquismo? Las razones que llevan a las personas a fumar y a mantener dicha conducta son diversas y relacionadas con diferentes naturalezas: Conducta aprendida: especialmente en sus primeras etapas, donde múltiples factores de índole social, genético, ambiental y personal convergen al unísono, interactuando todos entre sí y facilitando el comienzo del consumo. Conducta social: por medio de automatismos y condicionamientos ligados al entorno, se consolida e integra mecánicamente en nuestras actividades más cotidianas. Potente adicción física y psicológica: por encima de todo, la nicotina es el principal componente psicoactivo responsable de que aparezca la dependencia hacia el tabaco y el primer responsable de que se perpetúe su consumo. Esto explica las dificultades reales que presentan muchos fumadores para conseguir dejar de fumar.

Comentarios